LA HIPERTENSIÓN se refiere a la presión arterial sistólica y/o diastólica elevada.

Cuando se desconoce la etiología y es asintomática, se la denomina hipertensión esencial y es el 85-90% del total de la hipertensión diagnosticada. Es por esto que a esta enfermedad se le dice “el asesino silencioso”. La hipertensión secundaria es cuando un daño en los riñones o la disfunción endocrina hacen que se eleve la presión arterial.

 

El diagnóstico médico occidental de la hipertensión se basa en la medición de la presión arterial sistólica y diastólica. El límite superior de la presión normal de la sangre en adultos es 140/90 mm/Hg. La presión diastólica aumenta con la edad al menos hasta 55-60 años, y la presión sistólica aumenta con la edad hasta al menos los 80.

 

En la medicina china tradicional, la hipertensión esencial, asintomática, no corresponde a ninguna categoría tradicional para enfermedades. Cuando la hipertensión se complica y aparecen signos y síntomas, incluyen mareos, enrojecimiento facial, dolor de cabeza, fatiga, epistaxis, y nerviosismo, se la clasificaba principalmente como Tou Tong, dolor de cabeza, Tou Zhang, distensión de cabeza, Xuan Yun, mareo, Xin Ji, palpitaciones del corazón, Bu Mian, insomnio y Ma Mu, entumecimiento.

 

Estas condiciones en general están relacionadas con cuadros de exceso de yang y/o deficiencia de yin, y durante un tiempo fue común encontrar que la literatura médica china pasaba por alto una serie de cuadros, especialmente los de vacío de qi y de yang, que pueden estar asociados con la hipertensión en pacientes de la vida real.

 

Actualmente,  la formación profesional en medicina china y acupuntura bioenergética nos dan el marco teórico y científico necesario para tratar a los pacientes con hipertensión, cualquiera sean  los cuadros energéticos que presentan, con independencia de las discusiones de libros de texto.


Aunque las causas de la hipertensión esencial se desconocen según la medicina occidental, hay una serie de factores que están asociados a esta condición. La causa principal parece ser una dieta alta en grasa animal y cloruro de sodio, especialmente si es alto en relación al potasio y magnesio.

En los 90 se hicieron estudios en áreas remotas de China, Nueva Guinea, Panamá, Brasil y África donde las dietas bajas en sodio y grasas eran la norma, y prácticamente no se encontró evidencia de hipertensión, incluso con la edad avanzada. Sin embargo, cuando los individuos en estos grupos se trasladaron a las zonas más industrializadas y cambiaron su dieta para incluir más grasas animales y sal, la incidencia de la hipertensión aumentó proporcionalmente al aumento de la masa corporal y grasa. He, J. y otros, “Efecto de la migración sobre la presión arterial: El Estudio de la gente de Yi”. En Epidemiología, # 2, marzo de 1991, p. 88-97

 

Además, los factores ambientales, como la contaminación del agua por plomo y cadmio, altísimas en China, han demostrado su incidencia en la promoción de la hipertensión.

 

La ingesta restringida de sodio, el ejercicio y la relajación pueden ser suficientes para normalizar la hipertensión leve si no hay problemas de corazón. Para la hipertensión severa o para los casos leves que no responden a los cambios en la dieta y estilo de vida dentro de un año, se considera necesario el tratamiento con drogas anti hipertensivas.

 

La acupuntura es muy eficaz para bajar la alta presión sistólica dentro de 15-20 minutos de la inserción de las agujas, pero es menos eficaz para reducir una presión diastólica. En situaciones de emergencia, el sangrado del punto Ápex auricular reduce la presión sistólica en 3-4 puntos casi inmediatamente.

 

En uno de los textos fundacionales de la medicina china, el Ling Shu (Eje Espiritual) se afirma: “Debido a los aspectos favorables y desfavorables de los cinco tipos corporales, se dice que  su sangre puede ser clara o turbia, o su qi puede ser resbaladizo o entrecortada. Por lo tanto, algunas personas tienen una predisposición a la exuberancia de yang y la humedad flema, mientras que otros están predispuestos a vacío de Yin. Además, los órganos Zang y entrañas Fu de cada persona tienen una tendencia innata hacia la vacuidad o la plenitud”.

 

Por encima de dichas predisposiciones biotípicas, comer alimentos industrializados difíciles de digerir o dulces y grasos en exceso, puede dañar las funciones del bazo y el estómago, que luego pierden su control sobre el movimiento y transformación de energía y sangre. Esto da lugar a la aparición de la humedad- flema interna, que son las macro moléculas conocidas como clusters.

 

Flema y humedad son condiciones yin que pueden obstaculizar y obstruir el libre flujo del qi, la sangre y los fluidos corporales, así como un factor de bloqueo en los orificios del corazón y los orificios superiores (ateromas). Si la flema y la humedad bloquean el libre flujo de Qi, sangre o fluidos corporales, puede haber distensión y dolor, hinchazón y edema, e irrigación insuficiente de los tejidos y órganos. Además, dicho estancamiento puede dar lugar a un calor interno que puede dañar y consumir el yin y causar un yang hiperactivo (hiperactividad del sistema nervioso autónomo simpático). Otros factores que pueden dañar el bazo y generar la flema y la humedad son la falta de ejercicio físico y el exceso de pensamiento, especialmente la ansiedad y la preocupación.

 

El estilo de vida urbano estimula el desarrollo de la competitividad y la ansiedad de tipo yang. El tabaquismo es un factor que contribuye a la hipertensión debido al hecho de que los fumadores son más propensos a aumentar el consumo de azúcar, alcohol, cafeína.

Por eso, los deseos insatisfechos, la frustración o la ira contenida pueden dañar el hígado y causar que pierda su control sobre el movimiento de energía y sangre,  provocar la hiperactividad del yang y el vacío de yin. Y también puede causar o agravar la acumulación de humedad y la obstrucción de la flema, ya que es el qi el que se encarga de mover y transformar ambas cosas.

 

A menudo el desequilibrio subyacente que predispone a esta condición es una falta de armonía en las funciones de hígado y bazo. El sabor dulce relaja el hígado. Por lo tanto, las personas que están bajo estrés emocional tratan de aliviar su estancamiento de hígado con el consumo de dulces. Dulce es el sabor que activa al  bazo. En pequeñas cantidades, lo tonifica, pero en grandes cantidades, lo daña.

El envejecimiento también juega un papel en los mecanismos de este trastorno.

Según la medicina china a los 40 años ya se consumió la mitad de nuestro Yin, ese yin que hace falta para nutrir y equilibrar las funciones yang del hígado.  Pero yin y yang se sustentan mutuamente y el déficit de yin lleva, inexorablemente, al déficit del yang. Y esta deficiencia de yang agravará el estancamiento del hígado, enlentecerá la dinámica de los fluidos que son funciones del bazo y riñón, con la aparición de edema, y más humedad-flema como aumento de peso corporal y obesidad. La pérdida de peso reduce la presión arterial en personas con y sin hipertensión y debe ser un objetivo para todos los hipertensos que son obesas o con sobrepeso moderado.

 

A pesar de que el Tai chi chuan, el chikung (o qigong) y el yoga son sistemas de ejercicio a menudo indicados para reducir la presión e inducir la relajación, la práctica errónea de estos métodos puede elevar la presión arterial. Por lo tanto, los pacientes hipertensos que utilizan estos métodos deben estar bajo la supervisión directa de un instructor calificado.

Fuente:  Fundación Internacional de Medicinas Integrativas y Tradicionales . www.fimit.com.ar